Lectura

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Del libro Encuentros con Ángeles y Seres Humanos
(de próxima publicación)

Birnbaum y el sionismo.

Nuestras conversaciones tocaban muchas áreas. Quiero mencionar solo algunas que tienen relación con mis apuntes.

Nathan Birnbaum tenía una actitud inequívoca frente al sionismo. Para él, la salvación era una intervención divina, independientemente de lo que pueda pensarse de Dios. “Israel” para él era el “pueblo de Dios”. Por eso, una solución causal, entendible, política del “problema judío” era absurda. Le quitaba al judaísmo su fundamento, su nervio vital. El camino de la salvación solo podía ser un acercamiento a ese Israel (en cada ser humano) y para ello se requería un judaísmo vivo y verdadero. No tiene nada que ver con el nacionalismo. No se trata de un país específico. Para él, el sionismo era paganismo puro y en forma óptima.

Unos asentamientos con una política de poder en Palestina -en aquellas fechas, no se conocía aún el nombre Israel para el estado- no podía nunca ser judío, todo lo contrario, era antijudío, peligroso. Tanto para el lado corporal como el lado del alma.

“Sé que me odian por mis opiniones. Si pudieran, me matarían. Pero no se atreven, porque mi nombre tiene aún algún lazo sentimental con el comienzo, con Herzl. Pero se ha hecho todo lo posible para hacerme callar. En este sentido, me han matado ya”.

“Pero puede difundir sus pensamientos. Sigue estando vivo, puede hablar, contar, argumentar”.

“Ese es el engaño. Hay que ver el mundo como es. Los pensamientos entran en el mundo por la prensa, por editores. Y seguramente usted se ha dado cuenta ya de que no han publicado ningún artículo firmado por mí. Tenía que hacer mi propia revista, pero ahora se obstaculiza y se boicotea por doquier. Ningún editor quiere trabajar para mí, debo de hacer una editorial yo mismo. ¿Por qué? Lamento tener que decirlo, pero es la verdad, la prensa está firmemente bajo la influencia de ciertos círculos judíos. Y esos círculos, hoy en día, son sionistas. El nacionalismo es el gran ídolo y el gran negocio. No es necesario que se tenga influencia económica sobre la prensa, basta pertenecer a esos círculos. Y tengo muchas pruebas de que hay una especie de acuerdo tácito para no dejarme hablar. En todo caso, no con mis ideas. Les gusta utilizar mi nombre, donde puede ser útil. Frente a mis ideas, sin embargo, son duros, consecuentes, crueles. Son leyes no escritas. Se dice de mí que soy viejo, pasado de moda, sin comprensión en cuanto a las necesidades de hoy en día. Y se me dice, amablemente, con cualquier excusa, que no es posible. Los editores no se atreven a publicar nada escrito por mí. Serían boicoteados enseguida. No me gusta, pero es la verdad, esos círculos dominan la opinión pública. Como judío solo se puede publicar textos conformes con el sionismo. Aunque un hombre de cierta importancia quisiera otra cosa, no puede hacerlo”.

Era cierto. Yo mismo había tenido que dar mi nombre y mi dirección para posibilitar la publicación de un a revista quincenal La Llamada. Yo, estudiante y asistente desconocido, porque ninguna otra persona en Holanda se atrevía a hacerlo. Y me acuerdo de las cartas amenazadoras, también de intentos amables de disuadir a Birnbaum de publicar, es decir, de expresar libremente su opinión sobre Palestina.

Los sionistas consideraban que toda distracción de Palestina era traicionar el asunto nacional. Y lo decían con total claridad. Visitaban a Birnbaum y le apremiaban con palabras suaves o duras, para dejar el asunto.

Sin embargo, con Birnbaum no había posibilidad de discusión. El sionismo solo conocía el nacionalismo material, que había entrado al mundo desde la ilustración, el racionalismo. Una mezcla de sangre, mística, país. Por ello todos los demás nacionalistas entendían el sionismo de inmediato. Pensaban: ¡por fin! Esos judíos van a volverse normales, ya no son tan terriblemente diferentes. Por fin se moverán en esta realidad terrenal de pies sudorosos, empresa del textil, bancos. Ese otro judaísmo era aterrador como la muerte. También el Mesías estaba con ellos. Se les perseguía, se les mataba a golpes, como se haría también con el Mesías, tan pronto como quiera ser algo diferente que predicador.

Con Birnbaum llegue a conocer el poder de la prensa y la construcción de la opinión pública. Vi como era de fácil. La masa no piensa. La masa es solo emocional, y se la puede manejar con facilidad, siempre y cuando se actúe maliciosamente. Y es fácil ser malévolo solo con conocer esta realidad. Entonces la maldad es una condición de vida. Se es malévolo si se conoce únicamente el pensamiento causal, la historia y la geografía. Si no se sabe nada de la otra realidad en el ser humano, en el mudo. Solo esa ora realidad da un sentido eterno a la historia y eternidad a la geografía.

Llegue a conocer ese poder de forma más acusada aún, en el caso del hijo más importante de Birnbaum, el poeta y pintor, un ser humano realmente grande, Uriel Birnbaum. No tuvo acceso al público, simplemente porque la prensa y los editores por acuerdo tácito, se lo negaron. Un poco más adelante hablaré de mis encuentros con él.

El mundo admirado, casi no puede comprender aquello de los judíos,
casi olvida odiarlos.
Desde que son “Israel”, el país. Es decir, desde que, finalmente, tiene
judíos que encajan.
Uriel Birnbaum

 seguirá…

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Del libro Experiencias divinas

El nombre Elokim

Bajo este nombre habla Dios en este primer capítulo de la Biblia, en el cual llama al mundo a la vida. Dios tiene en la Biblia varios nombres. Esencialmente dos, que son mencionados constantemente y se traducen como Dios y el Señor. El Señor, en hebreo, es el nombre con las cuatro letras yod-hé-vav-hé, el tetragrama, que no puede pronunciarse. Pronunciarlo sería inmovilizarlo, formularlo.

Pronunciándolo rompes el silencio, podríamos decir, déjalo entero, sano, santo y di el Señor, o ha-Shem, el nombre. Se toma muy en serio, porque enfrente del lado consciente del ser humano hay algo que no puede tocarse ni formularse. No hay imagen que viniendo de allí pueda estar aquí. La palabra hebrea pesel, imagen, se escribe igual que pasul, inválido. Es decir, por favor, ninguna rigidez. Una imagen para vivirla, eso sí, que puede desplegarse en múltiples vivencias.

¿Cómo vivir a Dios en su nombre Elokim? No como lo hacen los teólogos, sino que queremos intentar acercarnos sintiendo que somos parte. ¿Qué dice la palabra? Elokim en hebreo es plural, la terminación im designa un sustantivo masculino plural. Elé significa esos, estos, aquellos, es decir, todo lo que puede aparecer aquí, todo lo que puede señalarse aquí y también todo lo que puede imaginarse aquí. Todo lo que aparece aquí por separado, está en Dios en plural, y todo aquello que puede ser señalado o imaginado, está en Dios en multiplicidad. La cábala lo explica como de múltiples capas; que haya algo en múltiples esferas, en cada esfera diferente, pero siempre lo mismo y siempre unido.

Y eso otro enfrente que dice al ser humano yo asemejo ¿no podría significar que mi yo sienta las mismas múltiples capas y que cada una de esas capas, esa multiplicidad, sean par mí posibilidades de experiencias y de vivencias?

Nuestra pregunta era: ¿Cómo vivir a Dios en su nombre Elokim? Se ha formulado igual desde hace dos o tres mil años, y ya entonces se decía que todo está presente en el ser humano desde siempre. En sus raíces están depositadas todas las vivencias, quizás muy profundamente enterradas y muy alejadas de la vida en este mundo concreto.

Se dice que Elokim es el lado de Dios que tiene que ver con la noción de justicia, de la ley. Así es justo, decimos. En la justicia de Elokim no se piensa solo en juzgar, sino en ajustar, enderezar, en unir los fragmentos rotos y dispersos, es decir, en un levantamiento de lo caído. Así la palabra hebrea que se traduce siempre con venganza, no dice otra cosa que levantar lo caído. Algo que ha caído se levanta, se pone en pie. En el caso de la justicia, la ley, pensamiento siempre que se juzgará objetivamente, causalmente, con severidad. Sin embargo aquí nos topamos con esas múltiples capas, donde juzgar significa una especia de reparación, la recomposición de lo roto, de toda fractura.

El principio de las múltiples capas.

Lo que tú ves está en un solo medio, se dice, pero existen muchos medios de muchas formas. La justicia es la garantía de que todo lo que está, tenga un sentido. Todas las semillas, por ejemplo, de seres humanos y de animales que no llegan a vivir por no encontrar un huevo para su fecundación, también a todas estas semillas se hará justicia, permitiendo que en otras capas lleguen a vivir, que encuentren allí su huevo, su posibilidad. Elokim contiene toda esta pluralidad, todas las posibilidades están contenidas en Él.

Podríamos pues imaginarnos a Él también desde este principio de las múltiples capas, que incluye que haya justicia para todo, que nada exista sin sentido o sin destino, y lo mismo vale por supuesto para nuestra vida. Ningún encuentro, ningún suceso por cruel o feo que sea, puede no tener sentido, porque hay justicia. Aunque estés desesperado, tu desesperación es una señal que anhelas, que deseas la justicia, es decir, no eres un Ser neutral que constata simplemente y que deja las cosas estar. Curiosamente, en la tradición judía se llama a un ateo y burlón apikoros, es decir un epicúreo, un librepensador, para quien solo existe el lado terrenal. Pero justamente porque existe la multiplicidad, también ese comportamiento tiene sentido, porque muestra que existe el anhelo.

 seguirá…