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El libro del Tiempo y de la Eternidad
Capítulo segundo: 1 de Nisán y 1 de Tishri.

He comenzado por contarles algo del calendario, de explicar cómo se ha llegado a fijar ciertas fechas y lo que estas fechas quieren decirnos. Ante todo, he intentado señalar que siempre debemos tener en mente que no hay únicamente UN comienzo, sino que siempre existen dos lados. Es decir, es del todo normal que algo muestre una dualidad, y es del todo anormal -es decir incompleto, parcial, no reflejando la realidad- si solo se ve un lado y nada más. Recordarán la puerta que muestra los dos lados.

Quiero ahora cerrar estas palabras preliminares y fijar algunos puntos en este ciclo, con los cuales nos vamos a ocupar más en detalle. Comencemos pues con el mes de Nisán, es decir, el séptimo mes -y también el primero-. Y con Tishri, el primer mes -y también el séptimo-. Irremediablemente hay dos puntos de vista: qué es el primer mes, y qué es el séptimo. Debemos acostumbrarnos a las confrontaciones. No hay contradicción y tampoco es que una opinión sea la correcta y la otra sea equivocada. Solo demuestra que estamos tratando con un mundo en el que varias cosas son posibles a la vez.

Y de hecho no son ‘’varias cosas’’. Para nosotros, todo se expresa como una dualidad, de la misma forma que el bien y el mal se presentan como opuestos y deben ser tratados como opuestos. No se puede decir: ‘’no pasa nada, lo malo es bueno’’. No. Lo malo es malo y como tal debe ser rechazado. Aunque, debemos ser conscientes de que esa maldad contiene un secreto y de que tiene un sentido. Sin la maldad el mundo no podría existir. Es un componente vital del conjunto. Y solo nos enfrentaremos a ese componente de forma correcta, si siempre señalamos y decimos: ‘’estoy en contra’’, etc. Es decir, lo malo debe ser rechazado decididamente, siempre. No es correcto decir que también es bueno, que tiene una finalidad buena. No se puede decir eso. Porque demostraríamos no haber comprendido nada. Debemos rechazar, con total convencimiento la maldad como maldad y el pecado como pecado. No podemos decir: ‘’habrá algo de bueno en ello’’, porque entonces dejaría de ser opuesto al bien. Muchas veces filosofamos, por ejemplo: ‘’Estoy por encima de las cosas. El bien y el mal son una unidad, de la misma forma que la vida y la muerte son una unidad. Lo veo con toda claridad’’. Entonces demuestras que no has comprendido ni la maldad ni la muerte. Debe irritarte de tal forma, ir de tal forma en contra de tus principios, que, simplemente, no puedas aceptarla.

Es decir, tampoco andamos solo con una pierna, vivimos en la dualidad. Si nos encontramos con algo malo, debemos aguantarlo y sufrirlo, eventualmente simpatizar, pero nunca debemos decir que ‘’estamos por encima, lo he comprendido bien’’. Porque y me repito, justamente entonces no habremos comprendido nada.

Por eso se han mantenido muchas afirmaciones totalmente opuestas en la tradición. Uno dice que se trata del mes de Nisán, otro, del mes de Tishri. Los dos tienen razón. Si una de las opiniones no fuese correcta, hubiese sido erradicada seguramente en una nueva edición del libro. Hubiese quedado anticuada y la filosofía hubiese demostrado que no tenía lugar. Pero mientras no haya sido revisada ni borrada -en los últimos miles de años- la maldad es una realidad que debemos reconocer. Debemos reconocer que aquí es un misterio, pero que ciertamente en otro lugar tiene su sentido. Aquí suscita oposición, repugnancia y rechazo. Pero no significa que una opinión sea mejor que la otra. Debemos acostumbrarnos y aprender cómo se expresa la dualidad.

Les he dicho que Nisán es considerado como el primer mes. El primero de Nisán es, por tanto, siguiendo una de las opiniones, el momento de la creación del ser humano. Si seguimos la opinión oficial, la creación el ser humano tiene lugar el primer día de Tishri.

Y a pesar de todo, el ser humano es creado también el 1 de Nisán. Y comparando sus contenidos, verán las diferencias que llenan el mes de Nisán y el de Tishri. Espero que entonces comprendan lo que pasa aquí.

Los dos meses son un comienzo, pero tienen algo que al mismo tiempo está en oposición. Y repito: es así en todo lugar. Si oyen hablar del mabul, sabrán que comienza el 17 el segundo mes. Entonces habrá alguien que diga Iyar, y el otro Jeshván, seis meses después. Los dos tienen razón, y las dos opiniones son siempre mencionadas de nuevo y son corrientes. Si se tratara de un error, hubiese sido borrado y eliminado hace tiempo. Y que las dos opiniones sean consideradas correctas no significa que no se supiera cuando era de verdad. Todo lo contrario, significa que seguimos percibiendo cómo es en realidad.

Recordarán quizás que hace tiempo, hemos hablado de los órganos del ser humano, en el sentido de que también el corazón muestra esas mismas propiedades. El corazón es el órgano que puede percibir los dos lados. No es el corazón receptor de medicamentos fortificantes, más bien, el corazón del ser humano que lo siente. No comprendo cómo -y me duele tal duda-. Mi corazón me duele de tal posibilidad. Pero obviamente hay algo en otra realidad, donde están los dos lados.

Así se cuenta que el primer día del primer mes -que está enfrente del primer día del mes de Tishri, la creación del ser humano- se levanta el mishkán (Éxodo 40,2). Podría decirse que ese levantamiento del mishkán es idéntico a la creación del ser humano. Es una línea paralela.

Aquel que dice que el ser humano vino el primer día del primer mes, descubre allí ese mishkán, ese tabernáculo; y el otro que dice que el ser humano vino el primer día del séptimo mes, se encuentra también con ese mishkán enfrente, en la otra mitad. Al mismo tiempo quisiera señalar, que el 15 de Nisán es la fiesta de Pascua, mientras que el 15 de Tishri es la fiesta de Sukot. Otra coincidencia. Es verdad que no es lo mismo, pero ¡qué extraño que esté aquí y allá!

seguirá…