El Alfabeto Hebreo

En el hebreo, por tanto, con las letras se da a la vez la fórmula, la esencia, de la palabra. Tal vez lleguemos a comprender que la fórmula refleja fielmente la esencia. Quiere decir que algo especial está en la palabra, siempre y cuando no la separemos del número. Nos damos cuenta entonces de que la palabra está en el límite mismo con otro mundo, no un mundo nebuloso, misterioso en el sentido negativo, más bien un mundo que nos pertenece igual que el mundo de aquí. Y si es cierto que la fórmula de una palabra refleja con exactitud su esencia, entonces podemos abordar las cosas también de otra manera. Entonces ya no es necesario que especulemos si es eso o aquello. Porque la palabra nos comunica la verdad. Podemos preguntarnos: ¿Cómo es posible algo así? La verdad es que muchas veces los números nos dicen más que la palabra en sí. Porque son más precisos que la palabra